lunes, 1 de julio de 2013

PARTICIPACIÓN COMUNITARIA.

Para el desarrollo de este concepto nos hemos apoyado en cuatro autores que abordan desde diferentes aspectos el concepto de participación comunitaria y quienes del mismo modo recurren a otros autores para desarrollar su teoría frente a este concepto. Por un lado Mario Bronfman y Marcela Gleizer en su texto “Participación Comunitaria: Necesidad, Excusa o Estrategia? O de qué Hablamos Cuando Hablamos de Participación Comunitaria” se remontan en este concepto a partir de los proyectos y programas de salud que se ejecutan en las comunidades.

Por otro lado Adriana Borrego y Mayra Carrero en su tesis de pregrado “PARTICIPACIÓN COMUNITARIA COMO DINÁMICA DE SATISFACCIÓN DE NECESIDADES EN LA COMUNIDAD LA ESTRELLA – LAVEGA” se apoyan en este concepto desde el aspecto del involucramiento de la comunidad en los aspectos que a esta le afectan al igual que cómo en este ejercicio de participación influye y de igual modo participa el Estado.

Citando a De Roux et al. (1990), Bronfman y Gleizerse refieren a participación social como un proceso mediante el cual los integrantes de una sociedad llevan a cabo una serie de prácticas que al ser ejecutadas de manera adecuada generan unas consecuencias a favor de la comunidad, dicho concepto está fuertemente ligado a todo lo concerniente a la sociedad en su sentido más amplio (Bronfman M.; Gleizer M.).

Por otro lado, citando a Winch et al. (1991), Bronfman y Gleizer explican que la participación cuenta con un enfoque, de desarrollo comunitario, mediante el cual las opiniones de la población tienen un marcado grado de importancia para su desarrollo como comunidad (Bronfman, M.; Gleizer M.).
A partir de esto se deriva el concepto de participación comunitaria, que iremos definiendo en el desarrollo del presente texto.

Citando a Martínez, A. (2004), Borrego y Carrero definen (1990) do a De Roux et alkecurren a otros autores para desarrollar su teorNIDAD EN SOjecutan en las comunidades. Por otro lado Ala participación comunitaria como esa acción individual o colectiva mediante la cual una persona o un grupo diseñan y ejecutan una serie de estrategias e ideas frente a situaciones que requieran modificaciones o cambios.

Por otro lado citan a Ramón Briceño, quien define este concepto como un componente para fortalecer la democracia en dicha comunidad y que el ejercicio de esta suponga críticas al poder. En este sentido la participación comunitaria ha sido un impulsador efectivo en el involucramiento de los ciudadanos en los asuntos públicos, logrando de este modo cambios sociales y erradicación de pobreza a través de la equidad social.

Briceño además, propone dos tipos de participación comunitaria: el primero gira en torno a lo individual-familiar, es decir, cuando una persona ejecuta acciones, o una familia se une, para conseguir una meta a favor de sí mismo o de todos, en este caso la familia; el otro tipo es el de la participación-colectiva que es similar al anterior pero la diferencia está en que en esta un grupo de personas de distintas familias, barrios, comunidades, etcétera, luchan por un logro común y compartido (Borrego, A.; Carrero, M.: 2008).

Una vez más Borrego y Carrero citan aMartínez, A. (2004), quien plantea unas características que al ser ligadas y ordenadas conforman todo un proceso de ejecución de estrategias que conllevan a un posterior cambio, mejoramiento y/o resolución de la problemática que se propone el colectivo encargado a resolver. Esto es, el grupo busca velar por el bienestar de los integrantes de la comunidad ello en función de los intereses y necesidades de esta, mediante sus acciones conectadas; apoyándose en un proceso de relaciones entre la comunidad y los entes gubernamentales u organizativos del sector, finalmente relaciona diferentes aspectos de la vida en función de aporte y/o solución a la problemática.

Por su parte Briceño además de definir el concepto de participación comunitaria plantea un grupo de etapas por las cuales pasa la participación comunitaria:

Como manipulación ideológica, en esta las empresas llevaban a cabo programas en beneficio de las comunidades, pero no con un fin de mejoramiento o satisfacción de necesidades de la comunidad sino como estrategia de mercado ante la competencia empresarial; como mano de obra barata, se vinculaba a la comunidad en proyectos, las personan se involucran voluntariamente a estos y así esta mano de obra no es pagada; como subversión, se le conocía así al hecho de participar sin ir de la mano con el sector empresarial privado pero esta etapa era cuestionada; como movimiento de base en la cual vemos la división social que se da entre clases, por un lado las más favorecidas y por el otro las que tienen una serie de dificultades, esta etapa permite que a la participación se le vea como una acción generadora de mejoras en el desarrollo de las comunidades en donde esta se presenta; existen dos etapas más y estas conciernen al Estado.
Promoción popular y complemento del Estado, en la primera los países Demócratas-Sociales en los cuales se hace uso del capitalismo popular como instancia al desarrollo de las comunidades y la segunda hace referencia a esos entes secundarios que crea el Estado para atender las necesidades que le son imposible enfrentar en las comunidades, es por ello que se crean estos colectivos, con el fin de delegar funciones.

El ser humano por naturaleza necesita de los demás integrantes de su entorno para sobrevivir y obtener logros, es decir, al ligarse con sus semejantes se plantean una serie de objetivos y acciones para lograr hallar respuesta positiva a dichos propósitos, es por ello que los seres humanos siempre viviremos inmersos en un ambiente en el que colectivizarnos es la salida a las problemáticas a las cuales estamos expuestos.

Constantemente se presentan en los Estados una serie de contradicciones frente a qué es aquello que nos compete como parte de dicho Estado y qué es lo que le corresponde al estado, referirnos al caso educación es ahora pertinente, creemos que el Estado tiene la obligación de velar por nuestra primaria y secundaria educación, la información traída a este ejemplo es veraz en el caso Colombiano, pero lo que a veces olvida el ser humano es que aunque sean aspectos como estos obligación de nuestro Estado no emprendemos o participamos en el cumplimiento de ello, la participación se debe ejercer en todos los aspectos de la vida cotidiana porque somos los recurrentes a dichos aspectos quienes sabemos de las necesidades y de la calidad de lo que nos otorga el Estado, en cuanto se refiera a los programas que este ejecuta a favor de quienes integran aquel amplio entorno.

La investigación juega un papel crucial en el diseño, ejecución y resultados obtenidos tras los programas que se realizan en las comunidades, para lograr que haya efectividad y aceptación por parte de la comunidad hay que tener en cuenta tres aspectos; adaptación de los programas de acuerdo a las características, la realidad y el respeto por los antecedentes de la comunidad. El primero se refiere al diseño del programa basados en el contexto social, económico, político y cultural de la comunidad objetivo; el segundo es interpretado como la previa realización de una investigación que permita obtener resultados en torno al modo de vida y al contexto global de la comunidad y el último tiene que ver con lo que se puede causar en una comunidad además de los logros positivos alcanzados, que la comunidad valore algo más allá de lo material, algo que traiga aspectos productivos y de mejoramiento para la comunidad, que ello se de luego del proceso realizado con la misma (Bronfman, M.; Gleizer, M.).

Bronfman y Gleizer citan a Ugalde para explicar cómo se ha ejercido la acción de participar en los países de América Latina. Ugalde a través de un análisis sobre la participación comunitaria y el sentido que esta lleva concluye que en los países de América Latina se presenta una de las etapas de la participación comunitaria propuesta por Ramón Briceño, la de participación como mano de obra barata pero satanizada ya que esta se da cuando los integrantes de una comunidad voluntariamente deciden aportar con trabajo a las empresas entonces esta se ahorra el pago de tal mano de obra. En el caso América Latina se da una explotación a la comunidad ya que se emplea a estas personas pero el trabajo que ellas realizan no es bonificado, logrando así que la calidad de vida de las personas empeore en lugar de mejorar. En palabras de Ugalde, la participación comunitaria es: “instrumento para legitimar poder, ejercer control político y beneficiar intereses ajenos a los de la población” (Ugalde, 1985).

Teniendo en cuenta la última etapa propuesta por Briceño León, descrita anteriormente, nos dirigimos al caso Suramericano en el que los países confían en la participación comunitaria debido al involucramiento al que se ven enfrentadas las personas de las comunidades para gestionar y atender a las necesidades que en estas se presentan; en este caso se da lo que podríamos denominar una vida en sociedad, es decir, la manera en como el individuo se colectiviza para lograr una solución a las problemáticas que enfrenta su comunidad.

Citando a PAHO, 1984, Bronfman y Gleizer en cuanto a la participación comunitaria en Colombia describen que se ha permitido y apoyado la creación de organizaciones comunitarias que velan por el desarrollo y la ejecución de estrategias y programas que permitan que la comunidad en general se vincule a los procesos, que participe en la formulación, diseño y ejecución de los programas y que del mismo modo obtenga beneficios de estos. La idea de crear las organizaciones comunitarias nace de la necesidad de colectivizar y ampliar la cobertura en los programas ya que al delegar funciones a determinados colectivos conformados por unos cuantos puede permitir que no toda la comunidad ni participe ni se vea beneficiada con estos procesos (Bronfma, M.; Gleizer M.).

Un ejemplo de ello es la conformación y división poblacional en las comunidades indígenas y afrodescendientes en el País, los cuales se organizan en cabildos indígenas y concejos comunitarios, respectivamente. Esta estrategia ha servido para que estas comunidades minoritarias del País se organicen y velen por el desarrollo y la productividad de las mismas, en el mayor de los casos son lideradas por una persona elegida por la comunidad como líder y emisario ante las demás comunidades y ante los entes gubernamentales.

En torno al contenido de los programas es importante la participación o exclusión de la comunidad en la elección de esos contenidos, es la comunidad la que atraviesa momentos día a día y es ella la que puede comprender y saber qué es lo que necesita crear, reforzar, mejorar o cambiar en cuanto a los aspectos de la cotidianidad (Bronfman, M.; Gleizer, M.).

En este sentido podríamos entender que la participación comunitaria es la acción que una comunidad ejerce en torno a los programas y proyectos que vayan dirigidos a la misma, es decir, cuando la comunidad se apropia de su entorno y de sus problemáticas es capaz de exigir y opinar y participar en el diseño de lo que pueden ser proyectos de mejoramiento y/o desarrollo de la comunidad, además de que en muchos casos ello va acompañado de un cambio social, En Colombia, los consejos comunitarios y cabildos ind
n el c﷽﷽﷽ de las comunidades afrodescendientes e indbio social, En Colombia se tiene la dividiiento y/o desarrollo de la comuniígenas son las organizaciones comunitarias en las que se agrupan las comunidades afrodescendientes e indígenas, las cuales de este modo ejercen un rol participativo comunitario en lo que es la exigencia de sus derechos al Estado, en el mayor de los casos.

La participación entendida como el hecho de frenar intereses por parte del Estado utilizando el poder para decidir sobre la población, esta acción permite que las comunidades se apropien de lo que les pertenece como comunidad y velan porque esos aspectos propios de las comunidades no se vean afectados por los intereses de quienes dirigen el Estado, de esta manera el poder es democratizado y sigue cuatro condiciones: es libre y voluntario, se rige por reglas democráticas, cuenta con garantías para asociarse y funciona como fortalecedor de los vínculos sociales (Borrego, A.; Carrero, M.)

Según Bronfman y Gleizer, Altman propone tres pasos para llevar a cabo una evaluación acertada sobre la efectividad de los programas de acuerdo al costo que generan y que lindan en el proceso del programa ejecutado, los efectos, tanto sociales como psicológicos y fisiológicos y la relevancia social que adquiere desde la comunidad el programa realizado. (Bronfman, M.; Gleizer, M.).

De manera que lo que hace que un programa dirigido a una comunidad sea efectivo y aceptado por sus integrantes depende del grado de participación que haya tenido la misma comunidad en el diseño y ejecución de la estrategia implementada, ya que esa participación permite que la comunidad exprese sus necesidades y los profesionales basados en la teoría y aplicación de esta, formulen el programa de acuerdo a dichas necesidades, logrando así que la comunidad se sienta a gusto e identificada con todo el contenido del mismo.


Febrero de 2013
Diego A. Candelo Meza
Estudiante de Comunicación
Pontificia Universidad Javeriana – Cali
Semillero de Investigación en  Comunicación para el Cambio Social.
DESPLAZAMIENTO (EL CHARCO- NARIÑO)

Este texto corresponde a la historia del desplazamiento de las madres maestras de la escuela "Sé Quien Soy" y de algunos de sus colaboradores, contada a la voz de los actores, a través de entrevistas concedidas al Semillero de Investigación en Comunicación para el Cambio Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali-Carrera de Comunicación

A lo largo de la historia del pacífico colombiano, se han presentado movilizaciones de todo tipo, desde esta zona del País hacia distintos lugares del territorio nacional e incluso se han acentuado en diferentes ciudades y pueblos del mundo entero. Las razones varían, puesto que muchos migran en busca de mejores oportunidades de vida, radicándose en ciudades, incluso, que se cree que tienen una actividad económica y laboral activa y constante. Cuenta Floresmila Obando una de la líderes de “Sé Quien Soy”, que su familia migra al Valle del Cauca, a raíz del terremoto que sufrió El Charco, el 12 de diciembre de 1979:

“Por primera vez nos vinimos de El Charco a raíz del terremoto en el setenta y nueve con mis papás y de allí eh pues nos, digamos pues nos “radicamos” aquí (…) llegamos no justamente aquí a Cali sino a Candelaria – Valle (…)” (Obando, F. 2012)

Otro aspecto que ha permitido que muchos afrocolombianos se movilicen hacia las ciudades, es el conflicto armado por el que atraviesa el Pacífico hace más de una  década; indudablemente este tipo de movilización humana pasa a tomar el nombre de desplazamiento, teniendo en cuenta que se da a causa de alteraciones en el orden público y en la seguridad de los pueblos, obligando a las comunidades a salir de su territorio voluntariamente o de manera forzosa u obligada.

Hacia finales de los años 90 del Siglo XX, con la entrada del narcotráfico al Pacífico, aumenta el conflicto armado en el municipio de El Charco, debido a que los cultivos ilícitos que se comienzan a sembrar, producir y comercializar en esta zona, permiten la llegada de diferentes actores armados ilegales que luchando por el poderío en el territorio, desatan una violenta lucha que no sólo involucra a estos grupos, sino que comienza por perjudicar a la población civil, atentando contra ella y de esta forma, victimizándola.

En torno a los altos índices de cultivos de coca y los  sucesos violentos que se viven en El Charco, el ente gubernamental desplaza las fuerzas militares de la Armada para que hagan presencia dentro del territorio y comiencen su accionar militar, principalmente en la zona rural del municipio, que es donde se acentúan las fuerzas armadas ilegales, conformadas por las guerrillas de las FARC-EP y el ELN y las AUC (paramilitares). De este modo, tratando así de disminuir los índices de violencia y combatiendo el narcotráfico, que ya había tomado fuerza en esta zona del país.

El Charco es el municipio de donde provienen las líderes y algunos colaboradores de “Sé Quien Soy”, quienes buscando un mejor modo de vida y tranquilidad para sus familias deciden radicarse en el Valle del Cauca, propiamente la ciudad de Cali.

Francisca Castro, una de estas líderes, mediante uno de los saberes propios del Pacífico basado en la oralidad, afirma que la causa que permite un sinnúmero de muertes en El Charco, es la no implementación de estrategias viables que impidan el ingreso del narcotráfico al municipio:

“(…) por no haber planificado en los pueblos estrategia
se metieron nuevos cultivos que generaron violencia.
No pasaron ni dos años cuando llego el primer grupo,
matando sin compasión al que no entraba en su mundo.
El grupo se acantono en toda la cabecera,
pues si las calles hablaran, ahí mataron a llera.
En la vuelta de playa grande, delante de muchos niños,
mirando asesinar al papa de un amigo.
Ay, por no haber implementado en los pueblos la estrategia
se metieron los cultivos que generaron violencia.
En la quebrada de Pulbuza acordarme no quisiera,
mataron a dos mujeres, y una de ellas fue la jera.
En esto llegó el gobierno a someter a la fuerza,
 a una serpiente brava que tenía dos cabezas.
Por no haber implementado en los pueblos estrategia,
se metieron los cultivos que generaron violencia” (Castro, F. 2012).

Por su parte, Silveria Castro, otra de las líderes de la organización, desplazada desde el año 2003, opina al igual que Francisca sobre la causa del conflicto en el territorio, pero además especifica que la necesidad y ausencia de capacitaciones y apoyo por parte del Gobierno Nacional, permitieron esas tragedias que hoy lamenta la comunidad charqueña y muchas comunidades del pacífico, por no decir que todas. (Castro, S. 2012)

En la primera década del Siglo XXI se presentan este tipo de repercusiones por parte de los diferentes actores armados presentes en El Charco, que victimizan a la población civil y comienzan a perderse, de este modo, las costumbres en el municipio, entre estas las formas de sostenibilidad de las familias. Pero frente a ello, la alcaldía municipal implemento estrategias de recuperación de estas formas de sostenibilidad, como lo afirma Víctor Candelo, exalcalde  de El Charco, quien gobernó entre los años 2004 y 2007:     

“Hay que reconocer que ya cuando entramos a la alcaldía se empezaba a aflorar el narcotráfico, propiamente lo que es los cultivos de Coca.  No obstante a eso propusimos alternativas, unas dinámicas de recuperar la economía tradicional (…) la agricultura, especialmente esa, y la pesca. (…) a través de ello propusimos algunas alternativas como crédito con el banco, propusimos acciones de agrupar a las mujeres para el tema de las actividades tradicionales de la mujer que eran la cría de gallinas y más que todo, una especie de organización a nivel de distintos grupos en distintas actividades que se proponían hacer” (Candelo, V. 2012).

Víctor Candelo, también afirma que El Charco por ser proveedor de alimentos a otros pueblos del Pacífico, debía tratar de recuperar su accionar agricultor, puesto que de lo contrario esa actividad histórica y tradicional se perdería.

Los enfrentamientos entre diferentes actores armados siguieron su curso, ya que el narcotráfico seguía apoderándose del municipio cada vez más. Sumado a esto, la población civil continúa siendo la principal víctima de dicho conflicto. Fanny Perlaza, otra líder de “Sé Quien Soy” y desplazada en el año 2010, cuenta a manera de poema, cómo se vive esta situación en todo el municipio, en especial la cabecera municipal, zona en la que residía junto a su familia esta mamá maestra:

En el charco Nariño, un caso triste pasó,
Llegaron hombres y mujeres de diferente nación,
Llegaron en busca de trabajos en diferentes hoteles,
Pero al poquito tiempo desaparecía la gente. 
Pues el pueblo pensó aquí  no ocurría eso,
Por qué es que desaparecía la gente de nuestro pueblo,
Ese era un pueblo tranquilo, que se amanecía la gente,
Tomando mucho charuco, lo que se llama aguardiente.
Pero cuando la noche se iba, la gente no podía dormir,
Porque ellos las casas que querían, bajaban gente de ahí,
Eso hicieron acaborcio con adolescentes mujeres y hombres,
Eso le quitaban la vida y los embarcaban de noche,
En diferentes cocales dejaron muchos cuerpos,
Unos botaban al río y otros al mar inmenso,
Unos tenían letrero, no me pueden agarrar,
Porque, quien me agarra a mí, también lo pueden matar” (Perlaza, F. 2012).

Silveria Castro, es la primera de las líderes de “Sé Quien Soy” que luego de vivir muchos de los acontecimientos que menciona Fanny en su poema, decide desplazarse en el año 2003, esta mujer toma esta decisión y acompañada de sus seis hijos, abandona El Charco y se radica desde ese entonces en Cali, así cuenta la líder este hecho:

“(…) muchos enfrentamientos, y son cosas que a uno le ejercen recelo (…)  Allá usted en el medio de una balacera, tiran de allá, tiran de acá, tiran de acá y de arriba también te atacan tus cultivos ya, se muere el plátano, se muere la yuca, se muere la papachina, se muere todo. Entonces ya queda uno entre la espada y la pared, ¿qué hago?, ¿Qué hago? No sabes ni para dónde agarrar. Entonces pues es cuando uno toma la decisión y sale. (Castro, S.2012)

Sumado a esto, en medio de la situación, de la que habla Fanny, vivieron dos niños que en la actualidad son integrantes primordiales en “Sé Quien Soy”. Estos dos personajes quienes hoy son adolescentes, coinciden con Fanny en que el conflicto generó muchas muertes y no hablan propiamente de personas que hayan sido integrantes de grupos al margen de la ley o de militares de la Infantería de Marina, sino que se refieren a personas de la comunidad, quienes fueron víctimas en tales eventos.
 Carolina Montaño una joven de 15 años y líder de “Sé Quien Soy”, quien a sus escasos diez años se desplaza, es una de los dos personajes mencionados anteriormente, comparte que presenció un acontecimiento que marcó mucho su vida y que hoy al ser una adolescente que entiende mejor acerca del conflicto que vive El Charco, comprende porqué sus padres drásticamente, la alejaron del lugar en el que se encuentran sus raíces:

“(…) habían unos señores  que no me acuerdo como estaban vestidos porque yo estaba pequeñita, entonces estaban correteando a un señor  para matarlo,(…) y el corría y corría (…) entonces él les daba como espacio o tiempo a la gente que fuera y dijera bueno ya parar, ay, la gente ahí viendo entonces yo ah en ese tiempo, pensaba que porque no iban y les decían que no hicieran eso, porque  yo pensé que mi papa, uno piensa que el papá de uno es el más fuerte (…) entonces yo me acuerdo que le dije a mi papa que no lo maten que, que pecado, entonces ese señor corría, como 15 minutos no te miento ahí en la arena todo incomodo, y ese señor se puso de rodillas le metieron una plomiza, enserio feo, feo.” (Montaño, C. 2012).

Carolina, hoy en día, dice que le pareció “horrible” este hecho, ya que nadie en su comunidad evitó el asesinato de este hombre y que sus agresores no sintieron remordimiento al ejecutarlo en presencia de todos los vecinos que en el lugar se encontraban, se convence además que lo hicieron para “atemorizar” a la comunidad. De manera que este suceso despertó en Carolina ese miedo y ahora está segura de que la mejor decisión fue haber salido del territorio y desplazarse hacia la ciudad.

Por su parte, Jeison Cuellar, al igual que Carolina, en su niñez tuvo que presenciar secuestros y asesinatos a algunos de sus vecinos de barrio, en la zona urbana del municipio, donde vivió este hoy joven, colaborador de “Sé Quien Soy” y desplazado desde el año 2008.

Hacia el año 2004, se presenta un proyecto de fortalecimiento y capacitación a la comunidad, principalmente la zona rural, de El Charco, con el cual buscaban crear un comité para la defensa de los derechos territoriales y culturales de los concejos comunitarios de este municipio, Francisca Castro, a manera de décimas, lo sustenta así:

(…) en el año 2004, iniciamos un  proceso,
Que a los consejos comunitarios del municipio del charco les traería progreso,
Eso fue por el Fondo Mundial, ASDE,  y la alcaldía del pueblo
Que hicieron un convenio para los hermanos negros,
Ahí estudiamos la constitución junto con la ley 70,
Las prácticas ciudadanas de las que hoy damos cuenta,
Allá en el rio Tapaje en sus lindas microcuencas
Muy despiadadamente se apoderó la violencia,
Y los consejos crearon un comité para defensa,
Y en seguida implementaron unos sitios de resistencia (…)” (Castro, F. 2012).

En marzo del año 2007, se da inicio al desplazamiento masivo, la movilización humana más grande en la historia de la costa del Pacífico colombiano y una de las más grandes en la historia del país. El conflicto armado fue esa situación que obligó a que más de 14  mil personas, equivalente a un promedio de 2000 familias se desplazaron hacia la cabecera municipal de El Charco y otras regiones del país, en una ventana de tiempo de marzo 22 a Julio3 de 2007. Así lo constata Víctor Candelo.

Segundo Góngora, colaborador en “Sé Quien Soy, se desplaza hacia la zona urbana de El Charco en 2007, afirma que la gente se cansó del constante accionar militar que se daba en la zona, enfrentamientos, explosivos y un sinnúmero de hechos más, lo llevaron a él a abandonar Alterón, vereda en la que vivía Segundo:

“(…) el día viernes santo tiraron un petardo que, ¡Dios mío bendito!, todo el mundo que estaba en ese territorio (…) tiró la toalla. De aquí hay que salir hermano porque esto se sobrepasó (…) entonces ya, ya no quedo más de otra sino empacar maletas, lo poco que había y ya uno no conseguía canoa, ya uno no conseguía a nadie porque todo el mundo estaba  corriendo, ya me tocó con un hermano y un niño pequeño, la señora y un trabajador, empacar ahí lo que pudimos.” (Góngora, S. 2012)

Francisca Castro, en torno a los sitios de asamblea permanente, de los cuales se habla anteriormente en esta reconstrucción histórica, fueron de gran “apoyo” para la comunidad, ya que permitió que esta resistiera dentro del territorio hasta poder llegar a la zona urbana del municipio:

"(…) esos sitios de resistencia fueron el apoyo para la comunidad cuando se generó el desplazamiento masivo, debido a los enfrentamientos de los grupos legales e ilegales dentro del territorio, entonces esos sitios que se habían construido como asambleas permanentes allí mucha gente bajo del rio, mucha gente quedo dentro de los sitios de asamblea permanente, fue la forma como las personas resistieron dentro de las comunidades y allí luego más de 7.000 familias salieron del territorio y se repartieron en toda Colombia, en su mayoría la ciudad de Cali (…)” (Castro, F. 2012)

Segundo Góngora, fue una de las personas de la comunidad charqueña que antes de llegar al casco urbano del municipio, se refugió en uno de los sitios construidos, mientras se daba un “cese al fuego”:

(…) nos tocó subir a la vereda El Balsal (…) Y eso es un componente que nosotros (…), ya habíamos aprendido a  manejar que en el momento por ejemplo de la balacera uno no puede como salir contra la bala no, tiene que buscar un momento como refugiarse y esperar que haga un poco de cese al fuego y ahora si luego Salir (…) (Góngora, S. 2012)

Por otro lado, Carmen Lerma, líder de la escuela “Sé Quien Soy” quien se desplaza en 2007, menciona que debido al desplazamiento masivo se tuvo que alejar de su tierra natal, se vio obligada a desplazarse a otras poblaciones del país, hasta finalmente radicarse en Cali:

empezó el desplazamiento, que bien pa´ arriba, que bien pa´ abajo, que bien pa´ un lado, que para el otro, o sea ya, ya, no hubo estabilidad (…) nos desplazamos (…) los dieron un colegio, una escuela, como albergue, La Escuela del Canal, donde estuvimos como dos meses, algo así. De ahí, me tomé la decisión y me fui a Guapi, Cauca. (…) surgió, otra vez, otro desplazamiento en Guapi, donde estábamos, y me vine a Palmira.” (Lerma, C. 2012)

Factores como el de la educación de niños y adolescentes se vieron afectados con el desplazamiento masivo, en palabra de Víctor Candelo, la afectación generó inquietud en el municipio, ya que este hecho podría generar consecuencias negativas extremas, como la vulneración del necesario derecho humano:

“(…) hubo mucha dificultad. Primero, estamos hablando de un porcentaje de casi el 40% de la población que se desplazó. Automáticamente esas personas no tuvieron la educación. Y  por otro lado, los estudiantes de la cabecera municipal también se afectaron porque las escuelas y las instituciones educativas estaban todas ocupadas por los desplazados”. (Candelo, V. 2012)

Otro aspecto que podía evidenciarse a futuro con la no implementación de una estrategia fue, la posibilidad de que los niños y jóvenes del municipio, perdieran el año lectivo, debido a las circunstancias que atravesaba el municipio en ese entonces, pero frente a dicha situación la administración municipal implementó una estrategia que pudo solucionar dicha problemática:

“(…) Entonces, se estableció con la Secretaria de Educación, con la Supervisión Departamental de Educación, con la Mesa de Etnoeducación y todos los actores. (…) A partir de mayo, ya se restablecieron las clases normales, es más como estaban desplazados también los docentes de esas veredas entonces con ellos también se establecieron un  horario especial (…) para que pudieran los niños no perder su año lectivo. (…) en principio tuvo una afectación que después fue corregida y después, digamos, no hubo dificultades en términos de que se pudiera perder el año sino que salieran un poquito tarde pero recuperaban el tiempo que se había perdido” (Candelo, V. 2012)

En torno a la situación que se vive en el municipio de El Charco y luego de dos meses se comienzan a presentar los primeros retornos de familias desplazadas de la zona rural del municipio hacia sus lugares de residencia, de manera voluntaria; así lo afirma Víctor Candelo, quien comenta que las fuerzas militares legales conformadas por la Infantería de Marina fueron de ayuda para el retorno de los desplazados:

“(…) la presencia de la Infantería de Marina en la región fue aumentando progresivamente, (…) y a medida que la Infantería de Marina iba avanzando por el rio, entonces, qué hacia la misma infantería a través de una verificación que hacia el Comité Municipal del Desplazado, dónde eran los lugares fijos que (…) podía la gente retornar, donde no hubiera riesgo de enfrentamiento. Desde luego que los retornos se hacían a voluntad de las (…) familias y a partir del mes de mayo del año 2007 más o menos, se empiezan a hacer los primeros retornos. (Candelo, V. 2012)

Frente a los cambios que se dieron en el municipio debido al retorno de algunas familias desplazadas, opina Víctor Candelo, que las actividades del municipio se normalizaron y volvieron a su curso aunque sostiene que los pueblos del Pacífico no siguen una rutina diaria en cuanto a sus actividades:

(…) se generaron algunas pequeñas dificultades. Pero digamos que no hubo un cambio estructural en su dinámica (…) El municipio sigue funcionando igual, (…) La gente en la misma dinámica, con una gran diferencia de que la gente ya casi toda es conocida. Entonces por los parentescos, por las familias y por las relaciones, entonces digamos que no es que haya habido dificultades, incluso para albergar en casa de la comunidad a las personas, entonces como es un circulo más de familia que de otra cosa. Digamos que cambios así estructurales no hubieron. Como perdidas de algunas costumbres o algo así, para nada. (Candelo, V. 2012)

Dos meses más tarde, luego del inicio del desplazamiento masivo, se da el retorno de muchas de las familias a sus zonas de origen, al menos 1.600, de las 2.000 desplazadas lo hicieron y las otras 400 fueron a poblaciones del Pacífico como Buenaventura, Tumaco y Guapi, y a ciudades como Pasto, Cali y otras del Valle del Cauca. Así lo afirma Víctor Candelo.

Entre los años 2009 y 2010 continúan presentándose en El Charco acciones de tipo militar, de las cuales sigue siendo la comunidad, la principal víctima, es en esta época es cuando Ana Ofelia Zamora, una de las líderes de “Sé Quien Soy”, decide abandonar el municipio para radicarse en Cali, debido a un acontecimiento que la marcó y generó en ella problemas de salud. 

mi hijo mayor (…) con otro muchacho pues salieron a la calle, pues los amiguitos, trayéndole malas informaciones y este, pues que mire que por allá de milicianos trabajar de eso, que eso si da plata (…) en ese entonces el muchacho se fue yo estaba en una patrulla medica haciendo operar a mi hijito, el ultimo (…) ese día fue muy trágico para mí porque al llegar yo a la casa, me comentaron pues la noticia (…) yo mejor dicho me angustié (…) le pedía al señor que me lo hiciera bajar a donde se había ido y gracias a Dios el bajo y a la semana de haber bajado el muchacho y ya la noticia estaba que el muchacho ya se había ido de miliciano que todo y entonces llego la policía y lo agarro (…) a raíz de eso caí enferma (…) y entonces me veía muy mal y entonces mi esposo me trajo a la ciudad a buscar remedios (…). (Zamora, A. 2012)

En esta misma época Fanny Perlaza, al igual que su compañera Ana Ofelia, decide desplazarse, debido al conflicto armado que sufría El Charco, pero además cuenta que hubo un hecho en el municipio que hizo que las comunidades también se desplazaran de la zona rural y urbana hacia diferentes destinos, pero agrega que antes de llegar a Cali, ciudad a la que se desplaza, se comunicó con algunos de sus paisanos que ya se habían acentuado en esta ciudad, debido al desplazamiento masivo que se presentó en el año 2007 en El Charco. A manera de poema, Fanny cuenta esta situación:

“En el río del Tapaje, las veredas del Magdalena también se desplazó,
 porque había muchas corrientes y todo eso se hundió.

Y unos a otros decían, ¡Dios mio! ¿Qué pasó?
no sabían que hacer porque fue impresionante,
corrían mujeres y niños buscando embarcación,
y el momento no había ni canoa ni lanchón.
Y esa corriente marina, con todito arrasó,
pero venían unos botes, como mandados de Dios,
a rescatar esta familia, que estaba en inundación,
y unos decían a otros, no nos apartemos de Dios,
porque hemos visto el milagro que ahoritica nos mandó.
Pero ese conflicto armado de nuestro territorio nos sacó;
llegamos a la ciudad de Cali, a vivir al Jarillón.
después nos vimos envueltos en otra inundación,
pero miren compañeros, que eso aquí no acabó.
De diferentes conflictos, en otros tiempos pasados, la humildad nos sacó.” (Perlaza, F. 2012)

Por su parte, Floresmila Obando, cuenta que la unión es una de las costumbres ancestrales que llevan los afrodescendientes del Pacífico y que este elemento de unidad que los caracteriza ha sido el que ha permitido que hoy por hoy hayan muchas familias de El Charco, radicadas en el barrio Decepaz, que se encuentra ubicado en la comuna 21 de la ciudad de Cali, y que viviendo en unión con sus paisanos pueden revivir aquellas costumbres, que de algún modo, puedan llegar a perderse, debido a circunstancias como el desplazamiento.

Algunas líderes de “Sé Quien Soy” afirman que en caso de hallar condiciones de retorno lo harían, ya que, como expresa Carolina “vivir allá es bacano”, Muchas de las líderes y colaboradores de la escuela catalogan la vida en El Charco, como bonita y distinta; por ejemplo Floresmila, dice que en su pueblo no se vive con “afanes”, por su parte Silveria dice que en caso de poder sería la primera en volver y que seguramente informaría a sus compañeras y las incitaría a que regresaran a esa vida que extrañan y que dejaron alguna vez, a causa del conflicto armado. Pero en cuanto a esto Carmen opina: “Yo no me desplacé, nos desplazaron. Pero no hemos perdido de todo, porque acá nos hemos capacitado, hemos aprendido, volveremos con otra visión.”

Por otra parte, luego de terminado su periodo de alcaldía y frente a la continuidad en los procesos que propuso y ejecutó en sus cuatro años de gobierno, Víctor Candelo, dice que:

Al alcalde que entró le propusimos el esquema de ordenamiento territorial que iba a 16 años, en la cual tenía una misión y una visión y que la idea era que el continuara con ese ejercicio, desafortunadamente no fue así, el alcalde que siguió tuvo otras prioridades, quizá para el fueron importantes otras cosas (…)” (Candelo, V. 2012)

Por otro lado, en términos estadísticos, Cali es la segunda ciudad que alberga al mayor número de la población afrocolombiana en América Latina, después del Salvador de Bahía en Brasil. En Cali hay aproximadamente 1.100.000 personas pertenecientes a la población afro del país, quienes constituyen el 27% del total nacional (Accolombia. 2010)

En El Charco, muchas de las familias que se desplazaron a la zona urbana, cuando se dio el desplazamiento masivo, al ver que en el municipio no encontraban una actividad laboral que permitiera su subsistencia, se desplazaron hacia diferentes poblaciones. Así lo afirma Víctor Candelo, quien además sostiene que hoy por hoy es evidente que esas familias empeoran su situación al desplazarse hacia ciudades tan grandes como Cali:

(…) muchas familias (…) tuvieron que desplazarse por falta de actividades productivas, no había como la gente podía sostenerse y creen que viniendo a Cali o yendo a regiones del Valle solucionan su problema y es peor.

Víctor Candelo, agrega que hoy, siete años después de que se dio el desplazamiento masivo en El Charco hay familias conformadas, en promedio, por seis personas que aun siguen viviendo en la antigua plaza de mercado y que pasan la noche en “cambuches” de dos metros cuadrados, en condiciones de vida no dignas, dice además que otros están instalados en la antigua base militar de las tropas de la Infantería de Marina. También cuenta que, hoy en día hay por lo menos 250 familias desplazadas en la zona urbana del municipio, que siente “tristeza” por esta situación y que, el Estado teniendo obligación de dar solución pronta a estas necesidades no lo hace. 
Hablando ya de las familias que se quedaron en la cabecera municipal y que ya están organizados con una calidad de vida un poco mejorada, afirma que “en el año 2007, hicimos entrega de algunos lotes aproximadamente unos 70 lotes, para que la gente construyera sus casitas y digamos que las condiciones de esas familias siguen siendo un poco complicadas” (Candelo, V. 2012).

Bibliografía

Castro Cuenú, F., Perlaza, F., Obando Álvarez, F., Lerma, C. S., Góngora, S., Castro Cuenú, S., y otros. (13 de octubre de 2012). Sé Quien Soy. (D. Candelo Meza, N. A. Quiñones Román, M. C. Lozano, L. F. Larrahondo Mina, A. E. Ariza Guevara, A. Muñoz Riascos, y otros, Entrevistadores)
Montaño Castro, D. C., Zamora , A. O., Cuellar, J. J., & Candelo Reina, V. (22 de octubre de 2012). Sé Quien Soy. (D. Candelo Meza, C. A. Castaño, & L. F. Larrahondo Mina, Entrevistadores)

Accolombia. (2010). Cali, la segunda ciudad afro de Latinoamérica. Retrieved octubre de 2012 from Accolombia: http://accolombia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=216:cali-la-segunda-ciudad-afro-de-latinoamerica&catid=130:politicas&Itemid=218


Noviembre de 2012
Diego A. Candelo Meza
Estudiante de Comunicación
Pontificia Universidad Javeriana – Cali
Semillero de Investigación en  Comunicación para el Cambio Social. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012


Proyecto integrador Agua Blanca

Uno de los objetivos del proyecto integrador de Agua Blanca, es Indagar cómo la comunidad construye soluciones públicas a problemas comunes, teniendo en cuenta como primera medida la tramitación de conflictos “El barrio cuenta con todos los servicios públicos, al igual que con un salón comunal en cual realizan actividades para la sociedad a nivel político, social y cultural” (Varela, 2011). Si bien el distrito presenta las condiciones para ser escenario de conflictos sociales, tiene la disposición para tratar de resolver lo que les afecta, sabiendo que las organizaciones, o grupos en pro de algo, surgen siempre que se ven en riesgo o presentan una necesidad común. En el caso de ser un conflicto armado, la comunidad no intercederá en el momento por cuestiones de seguridad, pero si harán, tal vez uso de los servicios con los que cuentan, como lo es el de la seguridad pública.
Es muy probable que surja un interrogante frente a la forma en cómo los habitantes del distrito de Agua Blanca lleven a cabo las tramitaciones pertinentes para la solución de conflictos, pero por ser una zona, en su mayoría, marginada, puede que los procesos comunicativos no funcionen adecuadamente y sea esta la razón, refiriéndonos al fallo en los problemas de comunicación, que no se de una solución determinante a los conflictos que afecten a la población.
En el objetivo planteado, influye la Existencia de redes que hacen más fácil la congregación de la comunidad y resolver las situaciones que agobian a los barrios del distrito. “(…) También cuenta con un perifoneo, el cual sirve como medio de difusión para el anuncio de publicas reuniones políticas y situaciones del barrio, en su mayoría (Ceremonias religiosas y reuniones en la junta de acción comunal); además un parlante instalado empíricamente en el centro del parque, este también hace parte de los medios de comunicación no masivo del Vallado”. (Varela, 2011). Se puede apreciar, que las redes implementadas para dicho fin no son muy apropiadas y en su defecto insuficientes para lograr, que por lo menos, la mayoría de la comunidad, se reúna y discuta las cuestiones ya conocidas, por ejemplo se podría experimentar un voz a voz, además del método ya utilizado, para una propagación más efectiva y difundida.
Si bien, la simple enunciación de un encuentro no es suficiente para conglomerar a la comunidad, se debería hacer un cambio en el discurso empleado para ello haciéndolo más “llamativo” para las personas que allí viven, utilizando quizá características del el diario vivir en Agua Blanca, como elementos musicales, principalmente, lograr que se sientan identificados, se apropien del dilema que tanto los perturba y esperar una solución temprana y conveniente.
Otro de los objetivos, es Indagar cuál es la representación social que tienen las comunidades del Estado y sus modos de dar solución a las demandas de la comunidad. El distrito de Agua Blanca ve en el Estado y en los candidatos a ocupar un cargo público, una salida que les proporcione soluciones acordes a los problemas sociales que se sobrellevan diariamente en la comunidad, como consecuencia de ello encuentran una Representación de las instituciones del Estado, solo en un grupo de personas, que no generan soluciones pertinentes, teniendo en cuenta que la dinámica utilizada para dicho fin es algo como el trueque, se da un beneficio a cambio de lograr obtener el cargo público. Aunque la representación política no es la única que tienen del Estado, el ICBF (instituto colombiano de bienestar familiar), por ejemplo, también contribuye a la causa haciendo donaciones al centro cultural Fe y Alegría que se encuentra en el barrio el Vallado, para presentar soluciones a cuestiones como la alimentación y educación para los jóvenes que asisten a los talleres.
Debido a las promesas que les hacen a los habitantes del barrio el Vallado, se espera un Cumplimiento de las funciones del Estado: Seguridad y bienestar, las cuales no son eficientes cuando, nuevamente los políticos fallan a la comunidad, con el incumplimiento de los propósitos, propuestos antes de su elección “(…) este señor nos contó que un político le había prometido una cirugía de los ojos si votaba por él, y al final el político no le cumplió dicha operación” (Lozano; Sandoval; Bastidas, 2011). Cuando se presentan situaciones como esta, en la que no se les brinda a las personas su bienestar, no se efectúa correctamente y además de una manera muy al estilo de Maquiavelo, lo que se consigue es una desconfianza por parte de la comunidad, esto conlleva a su vez, a un desinterés por cuestiones políticas. En cuanto a la seguridad, las situaciones que se presentan, como robos, encuentros a mano limpia, con una leve diferencia en los encuentros armados, no son muy diferentes a lo que puede pasar en otro lugar de Cali, así que la sola presencia de autoridades policiales del estado, en la mayoría de los casos, no supone una solución radical a la contrariedad.
Como objetivo final, se plantea Identificar el sentido que tiene para la comunidad la participación democrática en la relación que generan las instituciones del Estado. Como se dijo anteriormente la participación democrática en el distrito esta marcada por cualquier tipo de canje que se pueda lograr entre los representantes y los habitantes, generando por el contrario un problema más en cuanto al sentido de la participación: ¡si recibo algo, doy algo! “(…) muchas de las personas nos decían frases como que no votaban por ninguno de los políticos porque nadie
les había propuesto arreglarle el lavadero de su casa” (Lozano; Sandoval; Bastidas, 2011). Con estas acciones se está formando una comunidad con pocos criterios frente a este tipo de situaciones, es decir, no se crean personas con capacidad de asumir la responsabilidad de un voto, del valor que este tiene y las consecuencias que trae consigo, el votar por un candidato a cambio de un bien individual, estando conformes en el momento pero penando luego por el no cumplimiento de los discursos de estas personas.
Además de la participación democrática que se pueda proporcionar en Agua Blanca, existen Formas de participación comunitaria, ya sea para discutir sobre temas que preocupan a los habitantes de la zona en las juntas de acción comunal que han construido, o para realizar actividades que les permitan integrarse y pasar “ratos” agradables, como es el caso de los adultos mayores del centro cultural Fe y Alegría, “Cuenta Rosalba, que en su grupo de años dorados, hacen fiestas, se reúnen en el centro cultural y los "abuelos", como ella los llama, tocan sus instrumentos, bailan y comparten un tiempo ameno entre ellos” (López, 2011).